Al reabrir esta página web, nos damos cuenta de la importancia de mantener la comunicación permanente con nuestra Comunidad y establecer vínculos para ayudarnos, apoyar el Colegio y compartir aquellos momentos de nuestra infancia y adolescencia que vivimos mientras estuvimos en este Liceo Ruiz Tagle.
Justamente hablamos de la importancia de la comunicación, y al reabrir este potente medio para comunicarnos, desgraciadamente coincide con un hecho ocurrido hace muy poco tiempo y es que a alguien cercano nuestro le ocurrió el gravísimo hecho resultante de la agresividad entre los jóvenes, llegando al extremo de causar la muerte, y por tanto hay familias involucradas y muy afectadas. Sin duda, dichas familias deben estar pasando momentos de gran dolor y buscando todo tipo de explicaciones.
Y aunque dudamos en un minuto referirnos al tema, por lo delicado y su gran contraste. Pensamos firmemente en no dejar pasar la oportunidad para reflexionar acerca de estas conductas de agresividad que encontramos muchas veces a la vuelta de la esquina y, por qué no a veces, en nuestro propio hogar.
Sin duda, que gran parte de lo que encontramos es un reflejo de lo que estamos construyendo nosotros mismos los adultos, conscientes o inconscientemente. Y digo Nosotros porque en definitiva la Sociedad la conformamos todos y evidentemente e inevitablemente somos parte de ella.
Entonces, de verdad, es una oportunidad para hacernos la pregunta ¿y si me toca a Mí vivir una situación como esa con mi hijo?, ¿Qué hice mal?, ¿La pude prevenir? o ¿Qué estoy haciendo yo por comunicarme con mi hijo y saber más de él?.
Sin duda, el ser humano es un ser muy complejo, y evidentemente por mucho que nos preocupemos, unos más otros menos, podemos estar expuestos en mayor o menor grado. Pero el punto es, qué pasa con mi consistencia e integridad de lo que hago y actúo. Tan simple como que al final del día, tomarse unos minutos y reflexionar acerca de qué está pasando a mi alrededor, en mis más cercanos y, en definitiva, qué hago yo para que entre nosotros podamos vivir mejor ( y no me refiero necesariamente a bienes materiales), sino a veces un saludo, un abrazo, un ¿cómo estás?, pero sobretodo en forma asertiva, es decir, escuchar y ponerse en el lugar del otro.
En concreto, quisimos atrevernos a plantear un tema, sobre todo por lo cercano que estamos a los Jóvenes y su entorno Familiar e invitar a la Comunidad entera, de corazón, a conocernos más, respetarnos, promover la educación en la intimidad del hogar y apoyarnos.
Pero además coyunturalmente, aprovechando la iniciativa del Colegio, de comenzar a trabajar el desarrollo de una “Escuela para Padres”, pensamos oportuno proponer contenidos en beneficio de aportar y reflexionar.
Pero si uno pudiera hacer memoria, de lo que encontrábamos en el Colegio cuando estaban los Hermanos del Sagrado Corazón, podríamos sintetizarlo en dos aspectos muy simples, pero muy profundos a la vez:
- La permanente formación católica de los Hermanos de la Congregación, con una gran sabiduría para aplicar mucha disciplina, pero también abrir los espacios para conversar y reflexionar. Es decir, se respiraba un ambiente de mucho recogimiento, pero también de afecto y acercamiento a la persona. Y gran exigencia académica.
- Con respecto a los Padres, el apoyo de la Familia, diríamos la condición permanente era “comprometerse y hacerse responsables de la formación de sus hijos”, exigiendo controlar los resultados y apoyar a los jóvenes. Donde, por ejemplo, las reuniones de apoderados eran un buen sensor de ese compromiso.
En base a lo anterior, proyectando lo que Nosotros habíamos recibido, y la información que se recibe de otros medios, consideramos 3 aspectos muy importantes a desarrollar:
1. Aprender a establecer con nuestros jóvenes una relación que signifique un “Cuenta conmigo”. Esta frase aunque que parece simple y obvia, cuesta aplicarla con nuestros jóvenes, sin duda, pensamos que es una relación que hay que trabajar con ellos.
De una encuesta a jóvenes donde se le pregunta, en caso de problema o estar ebrios por ejemplo, ¿a quién recurrirían para solicitar ayuda?, un porcentaje muy bajo respondió que llamarían a sus Padres. Entonces, lo primero es una invitación a desarrollar y cultivar la confianza mutua, conocer sus desafíos, acercarse a los jóvenes, conversar con ellos, conocer su mundo para que ellos tengan siempre presente que por sobretodo “Cuentan conmigo”.
2. El segundo punto, se refiere a “Educar con vocación, afectividad y consistencia”.
Qué difícil es enseñar, cuando no me preparo, cuando no logro empatizar o cuando no predico con el ejemplo. Sin duda, cada uno de nosotros como adulto, como Padres, somos formadores y estamos permanentemente enseñando. Por ejemplo, los hábitos más básicos provienen de la educación de la casa, por tanto, el “Hogar es la base de la Educación”.
Cuando uno escucha hablar a escolares en el Metro, por ejemplo, y muchos de ellos se expresan con un vocabulario vergonzoso, sin duda que esa forma de expresarse sin ningún pudor al estar en público, es que de la casa no han recibido educación suficiente. Y por lo tanto, lo básico es lograr una buena complementación entre la formación que se da en el Hogar y la educación que reciben del Colegio, alimentando siempre un compromiso principalmente afectivo (es decir, como primera cosa hay una preocupación por la persona).
Sin duda alguna, cuando hay buena formación en la casa y se continúa en el Colegio, los resultados serán mucho mejor. ¿Resultados? y ¿Cómo medir su formación, sus hábitos, etc.?, ese es el gran problema, la única forma es cuando se ponen a prueba. Pues tarde o temprano, llega el momento en que nuestros chiquillos comienzan a aplicarlos sin estar en presencia de los adultos, en ese momento la educación y formación que nosotros hemos sembrado comienza a ponerse a prueba.
¿Y finalmente, cuál es el desafío para Nosotros los Padres, o más bien dicho nosotros los adultos?
Por cierto, que es una interrogante muy compleja de responder, y probablemente los especialistas nos podrán dar muchas cátedras al respecto, pero yéndonos al plano de lo práctico, probablemente la clave siempre irá por el lado de la búsqueda de la felicidad.
Si la felicidad, definiéndola como la realización de la persona, evitando las frustraciones y libremente desarrollar nuestro talento y habilidades, pero que a veces nos cuesta descubrirlo. La importancia de la Educación es justamente esto, que sea el trampolín para acceder a esa libertad y desarrollarse en lo que uno desea para ser feliz. Una componente importante para lograrla, es intentar vivir siempre con desafíos y nuevos proyectos, dándonos la libertad necesaria para realizarnos en el amplio sentido de la palabra.
Por lo tanto, habrá un efecto directo que estimulará a nuestros hijos también a ser ambiciosos en sus proyectos personales y la búsqueda por si solos de la educación y la cultura, para optar a esa libertad. ¿Pero se harán muy competitivos? Si competitivos, pero consigo mismos. Esto facilitará gran parte de sus desafíos y por ende, el logro de sus sueños y el encuentro con la felicidad.
Y tal como escuché por ahí, a un connotado andinista chileno de alta montaña, que más de una vez se embarcó en el Proyecto de Expediciones al monte Everest, en sus charlas indicaba lo siguiente: “una persona sin sueños ni desafíos, jamás podrá escalar la Montaña”.
3. Y finalmente como tercer punto, planteamos profundizar la Fé Católica, pues no por nada estamos en un Colegio Católico; evidentemente aquí la reflexión es fundamental, pues inevitablemente hay un compromiso tácito que a veces se olvida.
Entonces, hay que hacerse la pregunta cómo yo vivo la Fé y la doctrina Católica, qué tan sincero soy con este tema y qué tan consecuente soy en mi Familia, con mis hijos y en general en mi entorno.
Los valores católicos son el gran pilar para la formación nuestra y que tal vez nunca terminamos de aprender y formarnos. Y en este punto, queremos acordarnos de los Hermanos de la Congregación del Liceo, pues ellos marcaban la preocupación por la REFLEXION, es decir si voy a ser un católico, estar consciente de lo que significa. Y por otro lado, también se recalcaba el respeto intrínseco a la persona y la importancia de las reflexiones acerca de diferentes temas, que nos permitían conocernos a nosotros mismos.
En definitiva, la Fé Católica, siempre nos la enseñaron como un trabajo que se va construyendo mientras nos vamos desarrollando, como todo ser humano con nuestras virtudes y defectos, con nuestros desánimos y sueños, pero sin descuidar nuestros valores y la consciencia de la existencia del hombre como ser racional y un Dios que explica lo que no puede explicar el hombre.
Finalmente, sean todos muy bienvenidos a este Centro de Exalumnos del Liceo Ruiz Tagle.
Mario Pino V.
Presidente Centro de Ex-Alumnos del Liceo Ruiz Tagle